Con rumbo y sin agobios

septiembre 27, 2021

Una de las más maravillosas experiencias en la vida, es saber para dónde ir, es decir, tener claro el destino. De otra manera es no andar por ahí, perdido y sin claridad en el objetivo. Cuando lo tienes, cada paso tiene sentido, y el esfuerzo cobra su razón de ser. De lo contrario cosechas frustración en frustración, por andar en círculo.

Cada quien vive su propio inframundo diariamente, y si no le buscas cómo hacer bien tu peregrinar, caerás fácilmente en el agobio y las preocupaciones. Es como cuando se quiere cruzar un río y alcanzar el otro lado, si no encuentras por dónde, la corriente te va a arrastrar. La cima, es el destino del montañista, cada paso y cada esfuerzo, van dirigidos a ese punto final.

La filosofía mexica, que se ha trasmitido por varias generaciones, de manera oral y por los códices, nos enseña que hay 9 ríos que cruzar en el inframundo de nuestras vidas para poder dormir en paz cada día y finalmente en nuestra muerte. El Mictlan, el lugar de la paz presente y eterna.

En un inicio tenemos que aprender a ser leales a nosotros mismos y a no cultivar apego a nada. Se trata de ser libres y sin esculpir nuestra propia esclavitud. Vivir en el presente y evitar quedarnos atrapados en el futuro o en el pasado. Nada más preciado que el aquí y el ahora.

También nuestro camino es el no dejar que te afecten las maldades y envidias de los demás. Que cuides y preserves tu identidad sin hacerles caso a las voces dañinas. Pues preservar la certeza de ser tu mismo la fuente de tu seguridad y acompañamiento, te protege de la soledad y el miedo al rechazo o abandono. Se alcanza más tranquilidad, cuando ya no tienes la necesidad de darle gusto a los demás y dejas de moverte a como dictamina el viento y las modas del momento.

Particularmente avanzamos cuando ya dejamos de enojarnos y desquitarnos, con cualquiera que hable mal de ti y te levante todo tipo de falsos y acusaciones. Porque a su ves dejas de tener deseos de venganza y desquite, desterrando las ganas de dañar y lastimar a los demás.

Y finalmente conquistamos la paz interior, cuando ya dejamos atrás la tentación de adquirir nuevas cosas y estar buscando ansiosamente placeres y satisfacciones a nuestros deseos. La conquista de un sueño tranquilo, es consecuencia de superar los nueve ríos del Mictlan, para un día gozar también de la paz eterna.

Visita mi librería

Membresía

Conviértase en miembro y obtenga acceso a material exclusivos para miembros.

¡Hazte miembro!

Share This